EL LARARIUM, EL CENTRO DE LA VIDA RELIGIOSA DOMÉSTICA.

El lararium (lararia, pl.) es el santuario de los lares, penates, manes y genios, es decir, los espíritus tutelares y protectores del hogar y la familia. Es, por tanto, el lugar de la sacra privata, la manifestación del aspecto privado de la religión romana. Concretamente es el lugar donde se encuentran los dii familiaris et domestici (divinidades de la familia y el hogar). 

El lararium es el centro de la vida religiosa doméstica. Sin embargo, no es necesario que sea lujoso (aunque las familias acomodadas se podían dejar una fortuna). Tampoco es necesario que tenga unas dimensiones determinadas o un aspecto concreto. Se pueden realizar en un estante o, como era habitual, empotrados en las paredes. Con esto quiero decir que no había una forma estándar en la que debían ser construidos estos altares del culto doméstico. 

En estos lararia se representarían varias deidades. Por ejemplo si el dueño de la casa era comerciante es bastante probable que tuviera una representación del dios Mercurio o en la época del Imperio se extendió el culto al emperador. Aun así como norma general podríamos encontrar , entre otros elementos, figuras o imágenes: 

Lares o dioses de los lugares: se distinguen varias clases de lares pero en este caso hablaremos del Lar del hogar que protege tanto a la casa físicamente como a las personas que viven en ella. Era un dios doméstico, asociado de alguna manera a Vesta y a los Penates. Su imagen estaba pintada en la pared o bien era representado en estatuillas. Se le ofrecían las primicias de los alimentos. Le estaban consagrados la mesa, el salero y la vajilla. Sus ofrendas usuales eran racimos de uvas, coronas de espigas, tarros de miel y tortas de harina. 

Penates: su nombre procede de penus, «despensa», pero su función no solo consistía en velar por el buen estado o abundancia de las provisiones, sino velar también por el bienestar general de los miembros de la familia. Antes de cada comida, reunidos todos en tormo a la mesa, el padre de familia arrojaba al fuego una parte de los alimentos a consumir, en ofrenda a los Penates; se guardaba silencio hasta que se anunciase que los dioses eran propicios. 

Genio (Genius): espíritu protector de cada hombre (la mujeres no tenían genio y esta tarea la realizaba Juno), a semejanza con los démones griegos y los ángeles de las religiones orientales. Se creía que acompañaba al hombre sin dejar de hacerlo en ningún momento de su vida. Presidía las bodas y bajo su protección estaba el lecho conyugal y la unión sexual. Se le tributaba un culto sencillo. Generalmente, se le hacían ofrendas incruentas: flores, incienso, vino y pasteles. La parte del cuerpo humano que le estaba consagrada era la frente, de ahí la costumbre de tocarse la frente cuando iban a orar o a jurar por el Genio. Se le podía representar en forma de serpiente. 

Manes: se les consideraba como los espíritus de los antepasados, protectores de los miembros de la familia. Eran objeto de culto y se les hacían ofrendas de vino, miel, leche y flores. Cuando se descuidaban las obligaciones para con los difuntos, éstos manifestaban su enojo provocando pesadillas nocturnas, enfermedades misteriosas o peligrosas manías. Las siglas D.M.S., que aparecen en las inscripciones funerarias, son las iniciales de Dis Manibus sacrum, «consagrado a los dioses Manes». 

Lararium Pompeji Detail, cc3 by Claus Ableiter
Lararium Pompeii Detail, cc3 by Claus Ableiter


Los requisitos generales, al no ser construidos de una manera estándar, que ha de cumplir un lararium son básicamente los siguientes: 

*NO tener otro uso que el del culto, no se utilizará para otros menesteres. 

*Que una vez consagrado sea permanente. 

*Estar situado en un espacio transitado de la casa, pero que no sea un obstáculo para la vida diaria. 

*Ha de mantenerse constantemente limpio (salubritas) y han de llevarse a cabo los rituales obligatorios (pietas). 

*Ha de disponer de suficiente espacio para acomodar todos los utensilios necesarios para llevar a cabo los rituales. 

Los elementos habituales, aparte de las figuras y representaciones de los dioses domésticos, que encontraríamos normalmente en uno de estos lararia, son: 

- Incienso para ofrecer, una acerra (recipiente para almacenar) y un turibulum (incensario) donde quemar. 

- Una patera (plato pequeño para fines religiosos). 

- Un salinum donde almacenar sal (símbolo de purificación). 

- Una lucerna (lámpara de aceite) o vela. La llama, el fuego, era indispensable para los ritos.

Para saber más: 


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Fuentes: Diccionario de la Religión Romana, de José Contreras Valverde, Gracia Ramos Acebes e Inés Rico Rico y Web Nova Roma.


Ángel Portillo Lucas, autor de: 
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Miembro del grupo de recreación histórica Barcino Oriens (Legio II Traiana Fortis) y Miembro de Divulgadores de la Historia.


Comentarios

  1. muchas gracias por el articulo , que has sido muy interesante
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