INTERPRETACIÓN DE SUEÑOS: CÓMO AUGUSTO SALVA LA VIDA EN LA BATALLA DE FILIPOS.

Artorio, médico del divino Augusto tuvo un sueño durante la noche previa al día en que los ejércitos romanos se enfrentaron en los campos de Filipos, se le apareció la imagen de Minerva y le ordenó que aconsejase a Octavio, aquejado entonces de una grave enfermedad, que interviniese en el combate que se avecinaba pese a hallarse enfermo. Habiendo oído esto el divino Augusto, ordenó que lo llevasen en litera al campo de batalla. Mientras permanecía en vela, más allá de lo que sus propias fuerzas le permitían para alcanzar la victoria, Bruto se apoderó de su campamento: « ¿Qué otra cosa podemos pensar sino que la divinidad hizo que un hombre destinado ya a la inmortalidad percibiese la violencia de la fortuna indigna de un espíritu divino?» (Valerio Máximo)

Tras el asesinato de Julio César, En virtud de la Lex Titia, Marco Antonio, Octavio y Lépido adquirían plenos poderes durante cinco años (43-38) para así reorganizar el Estado. En otoño del 42, frente a la ciudad de Filipos, en Macedonia, tuvo lugar el enfrentamiento entre los republicanos capitaneados por los asesinos de César, Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, por un lado, y por Marco Antonio y Octavio, por el otro. Bruto tomó el campamento de Octavio el primer día pero al día siguiente perdió y se suicidó. Según Plutarco, Marco Antonio cubrió el cuerpo de Bruto con una toga púrpura como muestra de respeto. Recordó que este había estipulado, como condición para unirse a la conspiración para asesinar a César, que la vida de Marco Antonio fuera respetada.


Augusto, Creativi commons 3.0 by Sailko.

Pero lo que indujo a Augusto a obedecer el sueño de Artorio, además de la inclinación natural de su ánimo a examinar cuidadosamente todas las cosas y a la inclinación a hacer caso a los sueños de todos los romanos, fue un suceso reciente ocurrido en el seno de su propia familia: había oído que Calpurnia, esposa de su padre adoptivo el divino Julio César, la noche previa a su muerte había visto en sueños que él yacía víctima de numerosas heridas en el pecho, y sumamente aterrorizada por la atrocidad del sueño no había dejado de pedirle insistentemente que se abstuviese de ir a la sesión del senado al día siguiente. Pero él, para que no se pensara que había hecho esto movido por el sueño de una mujer, se dirigió a la sesión del senado, donde se habían dado cita las manos parricidas. Todos sabemos que eso pasó en los idus de marzo (día 15) de 44 a.C., solo dos años antes.

Todo esto del sueño de Artorio entra dentro de la interpretación de los acontecimientos. Pero lo que parece creíble es que Augusto estuviese enfermo pues varias fuentes indican colapsos periódicos en su salud. Ni siquiera hoy está claro cuál fue la naturaleza exacta de la enfermedad que importunó a Octavio en los diferentes periodos de su vida, aunque lo más probable visto con perspectiva es que no fuera una única dolencia, siendo su salud muy frágil durante toda su vida.

Hay otros análisis de lo sucedido, como por ejemplo el historiador Adrian Goldsworthy. Según su opinión: «Octavio no se comportó como cabía esperar de un joven aristócrata romano al frente de una batalla». Al parecer no apareció por ningún lado. La realidad es que cuando las tropas de Bruto consiguieron derrumbar el frente que debía dirigir Octavio e internarse en su campamento no encontraron por ningún lado al joven. En este sentido, la versión más probable es que ni siquiera se encontrara en el campo de batalla, sino escondido en una zona de marismas cercana recuperándose de su enfermedad. La genialidad militar de Marco Antonio fue lo que pudo con el ejército de los asesinos de César.

Fuera como fuera, imaginemos cómo hubiera cambiado la historia si Augusto hubiera muerto cuando cayó su campamento en el primer día de la batalla de Filipos. La república Romana estaba herida de muerte pero, ¿qué hubiera sido del Imperio Romano? ¿Hubieran existido hombres como Trajano, Adriano o Marco Aurelio?



Fuente: Hechos y Dichos Memorables Libro I Capítulo 7 de Valerio Máximo.
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Busto de Marco Antonio (dominio público)


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