MI EXPERIENCIA EN LA LEGIO II TRAIANA FORTIS. (BARCINO ORIENS, BARCINO)

Como aficionado a la historia romana y como espectador de muchas de las representaciones históricas como el Festum Alonis de Villajoyosa, la Magna Celebratio de Badalona, Barcino Colonia Romae de Barcelona o Tarraco Viva de Tarragona era cuestión de tiempo que me interesara por los grupos de recreación histórica.

 LVDVUS GLADIATORIVS IMPERIALIS BARCINONENSIS

¿Cómo me enamoré de la ciudad de las siete colinas? Como toda relación tiene más de un motivo: primero, porque soy del mar de las culturas y Roma es Mediterráneo; segundo, porque soy de Baetulo (Badalona) ciudad fundada ex novo hace ya más de veinte siglos por los hijos de Quirino, y tercero , porque de pequeño visité las ruinas del museo de Badalona y tocando una de las paredes que limitaba con el Cardus Decumanus de la antigua Baetulo (antes se podían pisar la ruinas que hay en el sótano del museo) pensé «un niño como yo tocó esta pared hace dos mil años». Aquel día fui consciente que mi ciudad había estado habitada de una forma ininterrumpida por lo menos durante los últimos dos milenios: mucha historia, mucho que contar y mucho que redescubrir.


¿Por qué elegí Barcino Oriens? Pues porque en mi primera visita vi que intentaban divulgar haciendo que los espectadores y recreadores pudieran ver, sentir y tocar. Y así es como se divulga realmente: presentando ante el público la realidad romana; mostrando cada reconstrucción de la manera más empática posible para que el espectador pueda sentir, o al menos imaginar, como se vivía entonces, y haciendo realidad los objetos, vestidos y uniformes respetando su rigor histórico para acercarlos al espectador. Yo necesito tocar, como lo hizo aquel niño que imaginé en el Cardus Decumanus de la antigua Baetulo.


Así empecé y así opté por Barcino Oriens alistándome en la Legio II Traiana Fortis como legionario al servicio del Imperatoris Caesaris Traiani Augusti.

 ORNATRICES BARCINONENSES

Para asistir a las reuniones tengo que hacer un trayecto de dos cientos kilómetros de ida y otros dos cientos kilómetros de vuelta. Me pesa todo ese gasto y todo ese tiempo: «no». ¿Por qué? Pues porque me compensa: aprendo, recreo, ensayo y hablo de historia romana con personas que tienen el mismo interés que yo. En la reuniones hablamos de nuevos proyectos, ensayamos las próximas recreaciones, trabajamos en el taller manteniendo el material y, ¿cómo no?, hablamos y hacemos equipo. La lorica segmentata (armadura) pesa doce kilos, el scutum seis (y se clava en el dorso de tu mano izquierda), el gladius (espada corta) kilo y medio, y suma a todo eso el pilum (jabalina) y la gálea (casco). Con todo ese peso ensayamos formaciones de defensa, ataque y practicamos marchar en formación de una forma correcta. Para poder hacerlo tenemos que subir todo el material tres pisos y tras los ensayos bajarlo. Tras las reuniones, los ensayos y el taller, ¿me canso?, «sí». Tras mi vuelta a casa de dos cientos kilómetros, ¿llego aún todavía más cansado?, «sí».


A pesar de todo, las mujeres y hombres que formamos el grupo volveremos la próxima cita. Cargaremos el material y lo llevaremos al patio para ensayar o a la furgoneta para hacer una recreación. Nos pasaremos horas montando las tiendas, el escenario y todo lo necesario para llevar a cabo la representación. Nos vestiremos con nuestros uniformes de legionario, de gladiadores o, nuestras dominae, con sus vestidos para poder recrear y poder hacer ver, sentir y tocar al público e intentaremos dar lo mejor de nosotros mismos.

LEGIO SECUNDA TRAIANA FORTIS

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Fotos: Archivo del grupo de recreación historica Barcino Oriens

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