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Mostrando entradas de junio, 2020

ROMA Y SU ORIGEN CAMPESINO.

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En los inicios de la República Romana la agricultura se consideraba la principal fuente de riqueza y de diferenciación económica. La sociedad romana se encontraba muy vinculada a las labores del campo, y la agricultura y el oficio de agricultor eran muy apreciados y valorados. El agricultor se tenía por un miembro imprescindible dentro de la comunidad política. El trabajo de la tierra se sometía a la valoración social y jurídica y, de hecho, la cultura agrícola requería de la actividad de los pontífices, puesto que seguía unas normas religiosas y se amparaba bajo las “ leges regiae ” dentro de las Leyes de las XII Tablas. En estas leyes vemos la gran importancia que tenía el campo para el hombre romano, ya que imponía penas graves para todo aquel que destruyese los cultivos de un terreno o dañase su explotación; como ejemplo, se condenaba a muerte a aquel que matase a un buey, principal animal de tiro.  Su enorme influencia se veía reflejada en la gran cantidad de festividades rur

LIGNVM en ROMA

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LIGNVM en ROMA acompaña a LIGNVM y a LIGNVM en TAPAE en la serie la Vida de Aurelio. Es esta ocasión Aurelio Vitalis (o Lignum en las legiones) volverá a Roma. Allí tendrá que luchar por su futuro y el de su familia. De sus acciones depende no ya su destino sino también la continuidad de la esencia de los Vitalis, la supervivencia de sus sagrados Antecesores. LIGNVM -> https://amzn.to/2BEW4RL LIGNVM eBook-> https://amzn.to/3eWw9U0 LIGNVM en TAPAE-> https://amzn.to/30nUWwp LIGNVM en TAPAE eBook -> https://amzn.to/3dNjWB6 LIGNVM en ROMA-> https://amzn.to/37958tL LIGNVM en ROMA eBook-> https://amzn.to/3cFr29o

VIDA EN LA ANTIGUA ROMA: EL PATRÓN Y EL CLIENTE.

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El Patrón tenía la obligación de recibir a sus clientes en su casa para despachar con ellos o para ayudarles. Cuando éstos carecían incluso de lo necesario para comer preparaba una cesta con víveres, sportula . En ocasiones, para evitarse molestias, les obsequiaba con un donativo monetario el día de su visita. La costumbre también prescribía aguardar el turno, que no era establecido según el orden de llegada, sino de acuerdo al lugar que cada uno ocupaba en la sociedad. Obviamente, se debía cuidar mucho el modo de dirigirse al patrón pues había que llamarle, no por su nombre, sino «señor», dominus . Roma despertaba cada mañana con el ir y venir de estas cortesías de rigor. Los más humildes multiplicaban las visitas para lograr nuevas asignaciones. Dionisio de Halicarnaso señala que Rómulo dividió a la sociedad romana en patricios y plebeyos. Los últimos debían ser clientes de los primeros y cada plebeyo podía elegir a quien quisiera como patrón. Los patrones debían aconsejar en d