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miércoles, 3 de abril de 2019

VIDA CORRIENTE: USOS MEDICINALES DEL ACEITE DE OLIVA, ACEITE DE ALMENDRAS Y DE BELLOTA.

El aceite de oliva tenía varios usos: se usaba para ungir el cuerpo después del baño; como base de los perfumes pues los romanos no conocían la destilación mediante el alcohol; se quemaba en las lámparas; elemento primordial en la alimentación, y, por último, uso medicinal. A este último punto dedicaremos las siguientes líneas.


ACEITE DE OLIVA.


El mejor para el uso de la salud es el triturado antes de madurar la aceituna. Y de éste es mejor el reciente, no picante, oloroso. Tal es útil también para la preparación de los perfumes. Es también estomacal por astringir, comprime las encías y refuerza los dientes si se mantiene en la boca, y reprime el sudor. El bastante graso y viejo es muy adecuado para el uso de los fármacos propios para aflojar. Todo aceite comúnmente es calorífico y emoliente (ablandador) de la carne, preserva los cuerpos del frío y los hace más dispuestos para la actividad.


Es también bueno para el vientre, emoliente y debilita los poderes de los fármacos ulcerantes. Bebido y vomitado continuamente, se administra contra los venenos. Si se bebe, como una cotila (0,250 litros), con una cantidad igual de zumo de cebada mondada o con agua, purga. Y bebido caliente tras hervirlo con ruda, en cantidad de seis cíatos (0,270 litros), se administra útilmente contra los retortijones de tripa y expulsa las lombrices; se echa lo mismo por clíster (lavativa) a los que padecen íleo. El aceite viejo es más calorífico y más diaforético (provoca el sudor), y como unción clarifica la vista. Si no hay aceite viejo, debe imitarse de la manera siguiente: decantando en una vasija el mejor aceite del que haya, cuécelo hasta que adquiera el espesor de la miel, y úsalo, pues aporta la misma virtud que el antedicho.


El aceite de la aceituna silvestre es más astringente y es inferior para el uso en salud. Contra el dolor de cabeza se aplica en lugar del aceite de rosas. Contiene el sudor y la caída del cabello. Limpia también caspas, usagre, sarna y lepra. Aplicado como ungüento cada día, se encanece tardíamente.

Foto 1

El aceite se blanquea de la manera siguiente: toma del de color blanco, de no más de un año, la medida de cien cotilas (25 litros), y viértelo en una vasija de barro nueva, de boca ancha; después, colocándolo al sol, revuélvelo con una cuchara, cada día, por el medio, haciéndolo caer desde lo alto, para que con la agitación continua y con el golpe se altere y engendre espuma.


Al octavo día, poniendo en infusión, en agua caliente, cincuenta dracmas (225 gr.) de fenogreco limpio, cuando esté blando, sin exprimir el agua, échalo al aceite antedicho; añade además el mismo peso de tea de pino, lo más grasa posible y dividida en pequeñas astillas, y así deja pasar otros ocho días. Después de esto, remueve el aceite con la cuchara; por lo demás, si estuviera logrado el resultado, trasegándolo a una vasija nueva, previamente lavada con vino viejo, guárdalo, extendiendo antes en el fondo once dracmas (49,5 gr.) de corolas de meliloto, e igual de iris. Si no estuviera blanco, debe ponerse de nuevo al sol y debe obrarse igual, hasta que se vuelva blanco.


Es posible también, del aceite antedicho, hacer el aceite sicionio, de la manera siguiente: en una caldera de cobre estañada, de boca ancha, se vierte un congio (3,24 litros) de aceite nuevo blanco de olivas verdes y medio congio (1,62 litros) de agua, cuécelo a fuego lento, removiéndolo con suavidad. Cuando hayan pasado dos hervores, retíralo del fuego y, una vez frío, saca con una cuchara el aceite que sobrenada, el cual, luego, añadiéndole otra agua fresca, hiérvelo de nuevo; y, hecho lo demás, como ya se ha indicado, guárdalo. Se hace esto principalmente en Sicionia (ciudad del Peloponeso), por lo que se le llama sicionio. Tiene virtud algo calorífica. Es conveniente en las fiebres y para los padecimientos de nervios. Lo echan también las mujeres en el rostro, para hacerlo brillar.


El aceite que se rae de los baños tiene virtud de calentar, de ablandar, de resolver, y, en ungüento, la tiene para las grietas del ano y condilomas. El que se coge del polvo de las palestras, semejante a lodo, si se pone como emplasto, es útil en las retorsiones de las articulaciones; y, aplicándolo caliente, a modo de emoliente o de fomento, para la ciática. Y la costra de las paredes de los gimnasios y la de las estatuas calienta y resuelve los tumores difíciles de madurar, y es conveniente para desolladuras y llagas viejas.

Foto 2



ACEITE DE ALMENDRA


El aceite de almendras, se hace del siguiente modo: después de limpiar cuatro quénices (4 litros aprox.) de almendras amargas y de secarlas, májalas ligeramente en el mortero con una mano de madera, hasta que se haga pasta y, vertiendo en ello dos cotilas (0,5 litros) de agua que hierva, déjalo impregnarse media hora, a partir de ese momento macéralo de nuevo con más vehemencia. Luego, presionándolo contra una tabla, exprímelo, y lo que salga de entre los dedos recógelo en una concha. Después, de nuevo, echando una cotila (0,25 litros) de agua en lo estrujado y dejándolo embeberse, haz lo mismo. Cuatro quénices (4 litros) dan una cotila (0,25 litros) de aceite.


Obra contra dolores de matriz, sofocaciones histéricas y desplazamientos e inflamaciones de esas mismas partes; también contra cefalalgias y contra dolores, ecos y zumbidos de oídos. Beneficia también a los que padecen mal de riñón, disuria, litiasis, asma y mal del bazo. Y elimina las manchas del rostro, efélides, arrugas, mezclado con miel, con raíz de lirio y con cerato de alheña o de rosa. También es curativo de la ambliopía. Con vino, limpia usagres y caspas.


ACEITE DE BELLOTA


De manera semejante se hace el de bellota. Tiene virtud de limpiar manchas, pecas, barros, cicatrices negras, de ablandar el vientre. Es enemigo del estómago. Instilado con sebo de ganso, es conveniente contra las otalgias, ecos y zumbidos de oído.

De modo igual a lo antedicho, se prepara el aceite de sésamo procedente del sésamo, y el aceite de nuez exprimido de las nueces. Tienen la misma virtud que el de bellota.

domingo, 21 de octubre de 2018

Vida cotidiana: propiedades medicinales de la cebolla y el ajo, según Dioscórides.

La cebolla.

La cebolla larga es más aguda que la redonda, y la amarilla más que la blanca, y la seca más que la verde, y la cruda más que la asada y conservada en sal. Todas son mordicativas, inflativas, estimulantes del apetito, adelgazantes, provocan sed y náuseas, purifican, sueltan el vientre, son desopilativas de cualquier tipo de evacuación y de hemorroides. Mondadas y bañadas en aceite, se ponen en forma de cala. Su zumo, aplicado con miel, socorre para ambliopías, manchas de la córnea, nubecillas y comienzos de cataratas, y para la esquinancia, en forma de unción. Provoca los menstruos, e instilado en las narices, es purgativo de la cabeza. Se aplica con sal, ruda y miel, para las mordeduras caninas.

Con vinagre y aplicado al sol, cura los albarazos y, con igual cantidad de ceniza, hace cesar la psoroftalmía (un tipo de afección en los ojos) y, con sal, extirpa los barrillos. Con grasa de gallina, es útil para rozaduras de zapatos y su zumo lo es contra la dureza de oído, los zumbidos, los oídos supurantes y para expulsar el agua que entró en ellos; y, por fricción, contra las alopecias, pues hace salir el cabello más rápidamente que el alcionio. La cebolla es cefalálgica. Si los que están enfermos la comen en gran abundancia, caen en estado letárgico. Cocida, se vuelve más diurética.

El ajo.

Hay un ajo cultivado y hortense; éste en Egipto es de una sola cabeza y blanco.. Hay otro silvestre, o ajo de serpiente. Tiene propiedad aguda, calorífica; expele ventosidades; es perturbador del vientre, desecativo del estómago, provocador de sed, ulcerante del cuerpo en las partes superficiales.

Comido, expele la lombriz ancha y provoca la orina. Es conveniente para los mordidos de serpientes y para los que sufren flujo de sangre, como ningún otro fármaco, si se bebe vino a continuación, o se macera con vino y se bebe. Se aplica también en cataplasma contra los mismos daños y, de manera útil, sobre las mordeduras de perros rabiosos y, si se come, también les beneficia. Es conveniente también para los efectos de aguas desconocidas. Comido crudo, asado y cocido, clarifica la voz y calma la tos antigua. Si se bebe con decocción de orégano, mata las liendres y los piojos.

Quemado y mezclado con miel, aplicándolo, cura las contusiones del rostro, en la parte inferior de los ojos, y las alopecias; en éstas, aplicado con aceite nardino. Es remedio de los exantemas, con sal y con aceite. Elimina también las pecas, empeines y usagres, pitiriasis, albarazos y sarnas, mezclado con miel. Cocido el ajo con tea e incienso, alivia las odontalgias si se mantiene en la boca. Es cataplasma, con hojas de higuera y con comino, contra la mordedura de la musaraña. La decocción de la cabellera, aplicada en baños de asiento, provoca los menstruos y las secundinas. Se quema en sahumerio para los mismos efectos. La trituración que se hace de ajo y de olivas negras comida, provoca la orina y desopila. Es útil contra la hidropesía.

Fuente: Discorides, Plantas y remedios medicinales (LIBRO II)
Página Facebook. Ángel Portillo Lucas.

Foto: Detalle del mosaico de Los Peces, Villa Romana de Carranque, Creative Communs 4.0 by Samuel Lopez Iglesias. 







martes, 16 de octubre de 2018

Galeno, EL USO DE LAS PARTES, LIBRO I: La mano.


"La función de todas ellas (las partes) está al servicio del alma, pues el cuerpo es instrumento del alma y por ello las partes de los animales se diferencian mucho unas de otras porque también se diferencian sus almas. Algunos animales son fieros y otros cobardes, unos salvajes y otros mansos, unos, por así decir, sociales y trabajadores y otros solitarios. En todos, en efecto, el cuerpo es el adecuado a las facultades y hábitos de su alma. El del caballo esta engalanado con una crin y fuertes pezuñas, pues es un animal orgulloso, veloz y no falto de coraje; la fuerza del león, fiero y poderoso, está en sus dientes y garras; así también el toro y el jabalí tienen como defensas naturales, el uno los cuernos y el otro los colmillos. El ciervo y la liebre, animales cobardes, tienen un cuerpo veloz pero totalmente desnudo y sin ninguna defensa. Pues la velocidad, pienso, convenía a los cobardes y las defensas, a los poderosos. La naturaleza, en efecto, no armo al cobarde ni tampoco dejó desnudo al poderoso. Al hombre, en cambio, animal inteligente y el único divino sobre la tierra, en lugar de darle todo tipo de armas defensivas, le dotó de manos, instrumento necesario para todas las artes, de paz más que de guerra. En consecuencia, no necesitaba cuernos como defensa natural, pues siempre que quisiera podía coger en sus manos una defensa mejor que un cuerno, pues espada y lanza son armas mejores y más adecuadas que el cuerno para herir; ni tampoco necesitaba pezuña, pues un leño y una piedra son más potentes para aplastar que cualquier pezuña. Además, un cuerno y una pezuña no pueden hacer nada hasta estar en el lugar, mientras que las armas de los hombres actúan de lejos no menos que de cerca, así la lanza y el dardo son más potentes que el cuerno, y la piedra y el leño, más que la pezuña. Sin embargo, el león es más veloz que el hombre. ¿Qué importa?

El hombre, en efecto, gracias a sus manos y a su inteligencia doma al caballo, animal más veloz que el león, y sirviéndose del caballo también escapa del león y lo persigue, y en lo alto de aquel dispara al de abajo. Por lo tanto, el hombre no está ni descalzo ni desarmado ni es vulnerable a las heridas ni está indefenso, sino que, cuando quiere, dispone de una coraza de hierro, instrumento más difícil de dañar que cualquier tipo de piel, y tiene a su disposición todo tipo de calzado, de armas y de defensas. La coraza no es la única protección del hombre sino que lo es también la casa, la muralla y la torre. Si a él le naciera en las manos un cuerno o algún arma defensiva de ese tenor, no podría usarlas ni para la construcción de casas o murallas ni tampoco para hacer una lanza ni una coraza ni cualquier otra cosa similar. Con esas manos el hombre se teje el manto, trenza la red para cazar, la cesta para pescar y la argolla y la red para atrapar aves, de modo que no solo domina sobre los animales de la tierra, sino también sobre los del mar y los del aire. La mano es para el hombre un arma así de poderosa. No obstante, al ser el hombre un animal sociable y pacífico, con sus manos no solo escribe leyes, erige altares y estatuas a los dioses sino que también construye naves y hace flautas, liras, escalpelos, tenazas y todo tipo de instrumentos técnicos y artísticos, y en sus escritos deja comentarios teóricos sobre ello. Y gracias a los escritos realizados con las manos te es posible a ti, aun ahora, conversar con Platón, Aristóteles, Hipócrates y los demás hombres de la Antigüedad."

Fuente: Galeno, EL USO DE LAS PARTES, LIBRO I.

Página FaceBook: Ángel Portillo Lucas.


Foto: Manodedios, Creative Commons 3.0 by pruxo.


martes, 4 de septiembre de 2018

Galeno, el uso de las partes – Libro III


[…] El hombre es, pues, el único animal que tiene manos, órganos adecuados para un ser vivo inteligente y es el único pedestre bípedo y de posición erguida, porque tiene manos. El cuerpo necesario para la vida está constituido por las partes que están en el tórax y en el abdomen, mientras que el destinado a la locomoción necesita las extremidades. Por ello, en ciervos, perros, caballos y similares las extremidades delanteras se han convertido en patas como las traseras y eso contribuye a su velocidad. En el hombre, en cambio — pues no tenía necesidad de velocidad propia quien iba a domar con su inteligencia y con sus manos al caballo y era mucho mejor que, en lugar de órganos de la velocidad, tuviera los necesarios para todas las artes—, las extremidades delanteras se convirtieron en manos.
Por qué no tiene, entonces, el hombre cuatro patas, y, además de ellas, manos como los centauros? En primer lugar, porque la mezcla de cuerpos tan diferentes le era imposible a la naturaleza, pues no solo hubiera tenido que combinar, como los escultores y los pintores, formas y colores, sino que también habría tenido que mezclar todas sus sustancias, que no son susceptibles de mezcla ni fusión. Si se produjera, en efecto, una unión amorosa entre hombre y caballo, las matrices no llevarían, en absoluto, el esperma a su perfección.
Si Píndaro, como poeta, acepta el mito de los centauros, habríamos de ser indulgentes con él, pero tendríamos que censurarle por su pretensión de sabiduría si, como hombre inteligente, pretende saber algo más que la mayoría y se atreve a escribir:

... [Centauro]
que se unió a las yeguas de Magnesia en las faldas
del Pelión, a partir de lo que surgió una maravillosa raza,
semejante a la de ambos progenitores, a la de la madre
en la parte inferior y a la del padre en la superior.
Una yegua, en efecto, podría recibir el esperma de un asno y una burra, el de un caballo, conservarlo y llevarlo a la perfección hasta la formación de un animal hibrido. Así también una loba podría recibir el de un perro y una perra, el de un lobo o el de un zorro como también una zorra, el de un perro. Pero una yegua no podría recibir ni siquiera el semen de un hombre en la cavidad de su útero pues sería necesario un miembro viril más largo y, si en alguna ocasión pudiera recibirlo, se destruiría enseguida o a no mucho tardar.
No obstante, oh Píndaro, a ti te concedemos el cantar y el contar mitos, pues sabemos que la musa poética necesita lo sorprendente no menos que sus otros ornamentos, pues pienso que tú quieres no tanto ensenar a tus oyentes cuanto sorprenderlos, encantarlos y embelesarlos. Nosotros, en cambio, que nos ocupamos de la verdad y no de la mitología, sabemos con certeza que el ser de un hombre no se puede mezclar en absoluto con el de una yegua. […]



Fuente: Galeno, el uso de las partes – Libro III

Foto: Da Pompeii, Casa di Sirico, Museo Archeologico Nazionale di Napoli, CC 4.0 (JoJan)


miércoles, 27 de junio de 2018

Los capsarii

Instrumental que portaban los capsarii, que junto al medicus, se encargaba de dar los primeros auxilios en primera línea de batalla. Solía llevar también una cantimplora con posca, que usaba para limpiar y desifectar, vendas y miel, esta última se utilizaba como anteséptico.
Parece ser que cada cohorte contaba con tres o cuatro de ellos. 
Se cuenta que en una de las batallas de las campañas de Britania de Cneo Julio Agrícola carecía de ellos. Ordenó dotar a legionarios de esos instrumentos y darles una rápida formación. Un oficial le replicó que no servirían para nada, a lo que fue respondido: "cuando empieze la batalla los hombres tendrán esa esperanza".

Foto: Magna Celebratio, grupo de recreación Barcino Oriens. Legio II Traiana Fortis.