Vida cotidiana: propiedades medicinales de la cebolla y el ajo, según Dioscórides.

La cebolla.

La cebolla larga es más aguda que la redonda, y la amarilla más que la blanca, y la seca más que la verde, y la cruda más que la asada y conservada en sal. Todas son mordicativas, inflativas, estimulantes del apetito, adelgazantes, provocan sed y náuseas, purifican, sueltan el vientre, son desopilativas de cualquier tipo de evacuación y de hemorroides. Mondadas y bañadas en aceite, se ponen en forma de cala. Su zumo, aplicado con miel, socorre para ambliopías, manchas de la córnea, nubecillas y comienzos de cataratas, y para la esquinancia, en forma de unción. Provoca los menstruos, e instilado en las narices, es purgativo de la cabeza. Se aplica con sal, ruda y miel, para las mordeduras caninas.

Con vinagre y aplicado al sol, cura los albarazos y, con igual cantidad de ceniza, hace cesar la psoroftalmía (un tipo de afección en los ojos) y, con sal, extirpa los barrillos. Con grasa de gallina, es útil para rozaduras de zapatos y su zumo lo es contra la dureza de oído, los zumbidos, los oídos supurantes y para expulsar el agua que entró en ellos; y, por fricción, contra las alopecias, pues hace salir el cabello más rápidamente que el alcionio. La cebolla es cefalálgica. Si los que están enfermos la comen en gran abundancia, caen en estado letárgico. Cocida, se vuelve más diurética.

El ajo.

Hay un ajo cultivado y hortense; éste en Egipto es de una sola cabeza y blanco.. Hay otro silvestre, o ajo de serpiente. Tiene propiedad aguda, calorífica; expele ventosidades; es perturbador del vientre, desecativo del estómago, provocador de sed, ulcerante del cuerpo en las partes superficiales.

Comido, expele la lombriz ancha y provoca la orina. Es conveniente para los mordidos de serpientes y para los que sufren flujo de sangre, como ningún otro fármaco, si se bebe vino a continuación, o se macera con vino y se bebe. Se aplica también en cataplasma contra los mismos daños y, de manera útil, sobre las mordeduras de perros rabiosos y, si se come, también les beneficia. Es conveniente también para los efectos de aguas desconocidas. Comido crudo, asado y cocido, clarifica la voz y calma la tos antigua. Si se bebe con decocción de orégano, mata las liendres y los piojos.

Quemado y mezclado con miel, aplicándolo, cura las contusiones del rostro, en la parte inferior de los ojos, y las alopecias; en éstas, aplicado con aceite nardino. Es remedio de los exantemas, con sal y con aceite. Elimina también las pecas, empeines y usagres, pitiriasis, albarazos y sarnas, mezclado con miel. Cocido el ajo con tea e incienso, alivia las odontalgias si se mantiene en la boca. Es cataplasma, con hojas de higuera y con comino, contra la mordedura de la musaraña. La decocción de la cabellera, aplicada en baños de asiento, provoca los menstruos y las secundinas. Se quema en sahumerio para los mismos efectos. La trituración que se hace de ajo y de olivas negras comida, provoca la orina y desopila. Es útil contra la hidropesía.

Fuente: Discorides, Plantas y remedios medicinales (LIBRO II)
Página Facebook. Ángel Portillo Lucas.

Foto: Detalle del mosaico de Los Peces, Villa Romana de Carranque, Creative Communs 4.0 by Samuel Lopez Iglesias. 







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