Los primeros tres reyes de Roma, según el Breviario de Eutropio

Esta es una imagen tomada del libro Geschichtsbilder, publicado en 1896 por Friedrich Polack. Actualmente en dominio público.

«El Imperio Romano, casi el más pequeño en sus comienzos y el mayor en desarrollo que la memoria de los hombres puede recordar en todo el mundo, tiene su origen en Rómulo, quien, hijo de Rea Silvia, virgen vestal, y, según se cree, de Marte, nació junto con su hermano Remo de un único parto. Rómulo, después de haberse dedicado al robo viviendo entre pastores, fundó a los dieciocho años una pequeña ciudad en el monte Palatino el 21 de abril, en el tercer año de la sexta olimpiada, en el 394 después de la caída de Troya, según cuentan algunos con más o menos detalle.» 


La fecha tradicional de la fundación de Roma es el 21 de abril del año 753. Hay que notar en esta parte del texto el hecho de nombrar a Marte, pues el fundador de Roma no podía ser hijo de un cualquiera, sino un señalado por los dioses. Así como la referencia a Troya y sin nombrarlo evocar la leyenda de Eneas. Lo que le daba a la dinastía, o digámoslo de otra manera, a la sangre, del padre fundador un linaje antiguo. 

«Después de la fundación de la ciudad, que se llamó Roma por el nombre de Rómulo, llevó a cabo en términos generales lo siguiente: acogió dentro de la ciudad a un gran número de habitantes de los alrededores y eligió a cien entre los mayores, con cuyo consejo pudiera gobernar todo, a quienes en razón de su edad llamó senadores. » 

Durante esta época de la monarquía, el senado estuvo compuesto por representantes de los patres familiarum elegidos por el rey, en número de cien en tiempos de Rómulo. Sus funciones eran esencialmente consultivas, constituían el consilium regis. Desempeñaba también un papel importante en la sucesión real, pues durante el interregno era el depositario de los auspicios reales. 

«Entonces, puesto que ni él ni su pueblo tenían esposas, invitó a presenciar unos juegos a las ciudades vecinas de Roma y raptó a sus doncellas. En las guerras que provocó la afrenta de aquel rapto, venció a los ceninenses, antemnates, crustuminos, sabinos, fidenates y a los de Veyos, ciudades todas que rodean la ciudad de Roma. Como desapareció tras una tormenta que había estallado de repente, se creyó que en el año trigésimo séptimo de su reinado había ascendido a los cielos y fue deificado. » 

Puesto que era hijo de un dios, tenía que ser deificado, desde entonces se le conoció como Quirino, formando parte de la primera triada o triada arcaica junto a Júpiter y a Marte, 

«Luego los senadores gobernaron durante un año en Roma, cada uno cinco días. Posteriormente fue nombrado rey Numa Pompilio, quien no llevó a cabo ninguna guerra, pero no fue menos benéfico para la ciudad de Roma que Rómulo, pues dio leyes y normas de conducta a los romanos, a quienes, por lo habituados que estaban a las batallas, se les consideraba como bandidos medio bárbaros. Estableció en Roma un sin fin de ceremonias religiosas y construyó gran número de templos. Murió de una enfermedad en el cuadragésimo tercer año de su reinado.» 

Tras la muerte, o apoteosis, de Rómulo hubo un interregno de un año, tras el cual es elegido por el Senado Numa Pompilio, con fama de hombre honesto, sentido de justicia y religiosidad. Al parecer de origen sabino, dio leyes y promovió acuerdos de paz entre Roma y el resto de las ciudades. Creador de las principales instituciones religiosas se preocupó a su vez de organizar la religión romana, tanto en el terreno público como en el privado. 

«Le sucedió Tulo Hostilio, quien emprendió de nuevo las guerras: venció a los albanos, que distan doce millas de la ciudad de Roma; derrotó también en combate a los fidenates y a los de Veyos, los primeros de los cuales están a seis millas de Roma y los otros a dieciocho. Amplió la ciudad añadiéndole el monte Celio. Después de reinar treinta y dos años, fulminado por un rayo ardió junto con su casa.» 

Para acabar este post, no puedo dejar de mencionar una de las leyendas que más me cautivan. Al encontrarse las tropas romanas y de alba longa una frente a otra se dieron cuenta que si se enfrentaban, el vencedor quedaría tan debilitado que pronto caería a manos de los Etruscos. Así pues se decidió que la batalla se decidiría en un único enfrentamiento por parte de unos pocos hombres elegidos por ambos bandos. Estos fueron los Horacios (Horatii), por parte de Roma, y Curiacios (Curiatii), por parte de Alba Longa. Según las fuentes: En el primer choque murieron dos de los Horacios, pero los tres Curiacios resultaron gravemente heridos. Acto seguido, el Horacio superviviente echó a correr, siendo perseguido por los Curiacios, pero debido a las heridas de éstos, corrían a velocidades dispares, lo que aprovechó el Horacio para volverse súbitamente y atacarlos por separado, dándole muerte a los tres. De esa manera se evitaron muertes y Roma venció a Alba Longa.




Fuente: Breviario de Eutropio

Ángel Portillo autor de:
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Miembro del grupo de recreación historica Barcino Oriens (Legio II Traiana Fortis) y Miembro de Divulgadores de la Historia.




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